TRAGEDIAS PASIONALES, CONDUCTAS DE “BORREGOS”

La “vox populi” dice que nuestra sociedad “está en crisis”, “está enferma”, “ha perdido sus valores”, se “ha alejado de Dios”… Es posible que en la “voz del pueblo” haya cierto fundamento que coincida con la realidad. Pero uno de los principales problemas de nuestra sociedad es la mentalidad del “rebaño”; es decir, la falta de espíritu crítico (“crítico”, no criticón; “crítico” significa investigativo, estudioso, reflexivo, analítico, pensante, actuante, comprometido, inconformista, contestatario, irreverente, desmitificador, anticonvencional, controversial, disidente, iconoclasta…) de las personas, e incapacidad de pensar por nosotros mismos.

En esa actitud del “rebaño” es donde a los “borregos” les parece “normal” violentar o asesinar a sus parejas por la supuesta “infidelidad”. ¿Cuál “infidelidad” si los seres humanos adultos somos dueños de la toma de nuestras decisiones y del disfrute responsable, libre y autónomo de nuestra genitalidad y de nuestra afectividad, sin tener que “rendirle cuentas” absolutamente a nadie”? ¡Qué “infidelidad” ni qué cuentos chinos! La “fidelidad” debe ser con uno mismo, con el disfrute de su vida y con la búsqueda constante de la felicidad, que es el fin supremo de cada persona. Violentar a nuestra pareja como “retaliación” por la llamada “infidelidad” es atentar contra la dignidad humana, que es la base y fundamento de la persona misma, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de nuestro “Estado social de derecho”. Dignidad quiere decir respetar a las personas, reconociéndolas siempre como fines y nunca como medios. Respetar la dignidad humana implica reconocer el carácter inviolable de una persona como sujeto moral y racional, destinado a la libertad. ¿Será que un “borrego” es capaz de entender esto tan profundo?

La mentalidad del “rebaño” impide reconocer al novio, novia, amante, esposa o esposo como un ser libre y autónomo, que no...